En nuestra serie de artículos sobre “¿Qué son las funciones cognitivas?”  Hoy hablaremos de: 

EL LENGUAJE

Esta serie de artículos tiene como finalidad explicar todas las funciones de una forma sencilla para que todo el mundo pueda entender en qué consisten. Sin embargo, el desarrollo de esta función es de los más difíciles de simplificar para mi, puesto que es una función tan compleja que ni siquiera existe una definición que sea universalmente aceptada (Kolb y Whishaw, 2006) y por lo tanto los modelos que lo explican son muchos y estos se multiplican en función de en qué aspectos recae el acento: 1) en la relación entre el trastorno y la estructura neuronal; 2) en la explicación de los procesos cognitivos subyacentes; 3) en la situación de interacción comunicativa (Ramos y Manga, 1995). No obstante, voy a hacer lo posible por simplificarlo y usar un lenguaje lo más sencillo posible.

La Real Academia de la Lengua lo define como la facultad del ser humano de expresarse y comunicarse con los demás a través del sonido articulado o de otros sistemas de signos.

Podríamos decir que el lenguaje es un sistema de comunicación que se expresa a través de símbolos (las palabras) que están asociadas a determinados objetos o ideas. Por ejemplo, la palabra “bolígrafo” está asociada a un objeto con tinta que utilizamos para escribir. La expresión puede ser oral o escrita y para ello usamos las extremidades superiores (brazos, manos y dedos) o los músculos del sistema bucofonatorio (boca, lengua y una gran serie de órganos que intervienen en la articulación del lenguaje) (Portellano, 2005) (imagen 1)

Imagen 1

A partir de aquí la cosa puede complicarse mucho, pues el lenguaje puede analizarse en un primer momento en base a los movimientos que se hacen con los músculos bucofonatorios, también podemos basarnos en los sonidos emitidos más pequeños o fonemas, por ejemplo el sonido /a/ o por el contrario centrarnos en las unidades más pequeñas con significado, por ejemplo en la palabra vecinos, “vecin” aporta a la palabra una idea comprensible para los hablantes, es la parte que se repite; la “o” indica género masculino y la “s” indica plural  (Portellano, 2005), también son importantes otros niveles como el conjunto de todas las palabras, la combinación de estas según unas reglas gramaticales, el significado de esta combinación, la entonación y la combinación de las oraciones para conformar un discurso (Kolb y Whishaw, 2006).

Todos estos niveles son importantes porque en caso de haber un trastorno del lenguaje, es necesario saber en cuál o cuáles de ellos está el fallo para poder intervenir correctamente. Pero no basta con esto, también es necesario conocer los procesos cognitivos subyacentes: cómo se produce el procesamiento de todas estas unidades y niveles de la lengua, cómo hay un sistema cognitivo, sostenido por unas estructuras anatómicas, que recibe y sabe que la letra “o” significa género masculino, o que una entonación u otra da un significado u otro a una palabra.

No solo es importante cómo lo recibe, sino que también cómo ese sistema produce el lenguaje de forma correcta, porque así cuando falle, sabremos qué parte de ese sistema falla, es decir, que es importante el procesamiento del lenguaje receptivo y expresivo (Benedet, 2002)

Hay toda una serie de modelos explicativos sobre cómo se lleva a cabo estos procesamientos (Benedet, 2002), así que una vez más intentaré simplificarlo lo máximo posible para que la explicación llegue a todos, aun a riesgo de dejar información importante por el camino, discúlpenme los entendidos en el tema si echan de menos alguna información relevante.

EL LENGUAJE RECEPTIVO

Nos vamos a centrar sólo en cómo se procesa la información verbal. Esta información es recibida por el oyente a través del órgano sensorial correspondiente, es decir, los oídos.

Los estímulos acústicos se transforman en señales bioelectricas que viajaran por el nervio vestibulococlear hacia la corteza auditiva primaria (imagen 3) de ambos hemisferios, esta área se localiza en los lóbulos temporales (imagen 2) en ambos hemisferios.

 

Imagen 2

 

Imagen 3

Generalmente el hemisferio izquierdo procesa y reconoce las diferentes partes como fonemas, mientras que el lado derecho se encarga de las características del tono así como cualquier información melódica. De ahí se transmite al área de Wernicke (Imagen 4) donde se le concede el significado a los estímulos auditivos (Edwards et al, 2010)

Imagen 4

En ese viaje, los impulsos eléctricos se analizan en función de la sonoridad, la articulación y otras características de los sonidos para reconocer los fonemas. La secuencia de fonemas reconocida intenta acceder a una especie de almacén de fonemas que llamaremos léxico fonológico. La secuencia de fonemas se compara con los fonemas almacenados y pueden ocurrir dos cosas (Benedet, 2002):

  • Que reconozca la secuencia de fonemas como una palabra conocida, en cuyo caso, se activará la representación correspondiente asociada a esa palabra, esto activará a su vez otro “almacén”, en este caso de significados, que es conocido como léxico semántico (Benedet, 2002) o sistema semántico (González y Hornauer-Hughes, 2014), aquí se accederá al significado más básico y común. Esta representación semántica entrará en contacto con el sistema cognitivo general para contextualizar la palabra, permitiéndonos acceder al significado pleno de ésta (Benedet, 2002).

 

  • Que no reconozca la palabra, en cuyo caso, el sistema, o bien decidirá que no es una palabra o bien que sí lo es y tratará de aprenderla (Benedet, 2002).

EL LENGUAJE EXPRESIVO

En este caso, para formular una oración, primero se genera una idea a través de conceptos en el sistema semántico. De ahí se accede a otro almacén donde se seleccionan las palabras que representan los conceptos. De forma paralela, en el área de Broca (Imagen 5), se selecciona el verbo, se ordenan las palabras y los nexos.

Imagen 5

Seguidamente se seleccionaran los fonemas que componen las palabras de la oración en construcción.

Esta información viaja hacia la ínsula (Imagen 6) (estructura de la corteza cerebral situada en la profundidad de la cisura de Silvio, en el punto en que confluyen los lóbulos temporal, parietal y frontal)

Imagen 6

Dicha información se convierte en esta zona en información motora y ésta es enviada al área de Broca donde se seleccionan los movimientos que serán necesarios para producir cada uno de los sonidos, esto implica una planificación de qué músculos han de moverse, cuales se van a contraer, cuáles a relajar y durante cuánto tiempo. Toda esta información va al área motora primaria (imagen 7) y de ahí se traslada hacia los músculos del sistema bucofonatorio (González y Hornauer-Hughes, 2014) que realizara los movimientos necesarios para emitir el mensaje deseado.

Imagen 7

Hasta aquí nuestra entrada de hoy. Espero vuestros comentarios y que haya quedado clara la explicación.  Un saludo.

Bibliografia

Benedet, M.J. (2002). Neuropsicología Cognitiva. Aplicaciones a la clínica y a la investigación. Fundamento teórico y metodológico de la Neuropsicología Cognitiva. Madrid: Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (IMSERSO)

 

Kolb, B. and Whishaw, I. Q. (2006). Neuropsicología Humana. Madrid: Edición médica panamericana.

 

Edwards, E., Nagarajan, S. S., Dalal, S. S., Canolty, R. T., Kirsch, H. E., Barbaro, N. M. & Knight, R. T. (2010). Spatiotemporal imaging of cortical activation during verb generation and picture naming. Neuroimage, 50, 291-301.

 

González, R. (2001) Trastorno del Lenguaje y Habla. En: Yanez A, ed. Neurología Fundamental. Santiago: Editorial Mediterráneo, 33–46.

 

Portellano, J.A. (2005). Introducción a la Neuropsicología. Madrid: McGraw Hill.

 

Rafael Gonzalez V., Andrea Hornauer-Hughes. (2014). Cerebro y lenguaje. Hospital Clínico Universidad de Chile, 25: 143 – 53.

 

Ramos, F. y Manga, D. (1995). Psicopatología del lenguaje. En Belloch, A., Sandin, B. y Ramos, F. Manual de psicopatología. Madrid: McGraw-Hill, 335-378.

 

Atención: todas las imagenes incluidas se han tomado de internet, si alguien desea que sean retiradas, comuniquemelo (contacto) e inmediatamente las retiraré.

 

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