En nuestra anterior entrada, hablamos de qué son las funciones cognitivas y explicamos más detenidamente la orientación. En esta entrada hablaremos de otra de estas funciones: LA ATENCIÓN.

A nuestro alrededor hay una gran cantidad de información que llega a nuestro cerebro. Éste no puede procesar todo de forma simultánea. Por eso es necesario que exista un proceso de selección que funcione como un filtro que deja pasar aquello que nos resulta relevante. Ese filtro es la atención.

De este modo, podemos decir que es la focalización hacia un estímulo concreto tras haber filtrado la información y haberse desechado aquella que no es deseada. Esta capacidad tiene un papel fundamental para el correcto funcionamiento del resto de funciones cognitivas. (Portellano,  2005)

Una forma simple de entender este concepto es la siguiente: digamos que usted está hablando con alguien en la calle, la atención es la capacidad de escuchar lo que esta persona está diciéndole, a pesar de que a su alrededor haya mucho ruido y diferentes cosas que podrían distraerle.

Se ha hablado de diferentes tipos de atención:

Estado de alerta

Se trata del nivel más elemental y primario que otorga la suficiente capacidad para recibir informaciones externas e internas. Tendría dos componentes:

  • El nivel de vigilancia mínimo para realizar una tarea de larga duración.
  • La capacidad para dar respuesta rápida ante la aparición de algo que nos produce sorpresa.

Esta capacidad está muy relacionada con la orientación, por lo tanto si está afectada, se puede manifiestar con problemas de orientación.

Atención focalizada

Es la capacidad para responder a determinada información mientras otra es ignorada (Portellano, 2005). Cuando este proceso no funciona correctamente, la persona se distrae fácilmente ante estímulos externos. Esto se pone de manifiesto cuando se pregunta algo básico y hay que repetir la pregunta varias veces (Ardila y Ostrosky, 2012).

Atención sostenida

Es la capacidad que permite mantener la atención, sin distraerse, ante una actividad que se repite y que dura un periodo de tiempo relativamente largo (Portellano, 2005; Ardila y Ostrosky, 2012). Este tipo de atención es de suma importancia en trabajos de vigilancia donde, durante horas sin pasar nada, hay que estar alerta por si algo ocurriese. Si no funciona bien, la persona no es capaz de llevar a cabo actividades de larga duración sin distraerse.

Atención selectiva

Es la capacidad que nos permite elegir a qué información le vamos a dar prioridad y actuar en consecuencia a pesar de que hay presente otro tipo de información que podría distraernos. Esta capacidad nos permite ponernos metas y llevarlas a cabo, por ejemplo, un estudiante decide quedarse estudiando para un examen a pesar de que le han llamado sus amigos para salir. (Portellano, 2005; Ardila y Ostrosky, 2012). Si hay algún déficit, la persona tiene problemas seleccionando la información, será muy complicado para la persona llevar a cabo cualquier actividad sin distraerse.

Atención alternante

Es la flexibilidad mental que permite cambiar la atención de una información a otra que implica distintos procesos cognitivos. Un ejemplo son aquellas personas que están realizando alguna tarea y son interrumpidas y después tienen que volver a la tarea que estaban haciendo (Portellano, 2005; Ardila y Ostrosky, 2012). Si algo falla, la persona no es capaz de retomar la tarea que estaba realizando.

Atención dividida

Es la capacidad para llevar a cabo dos tareas al mismo tiempo (Portellano, 2005; Ardila y Ostrosky, 2012), por ejemplo hablar y conducir a la vez. El que presenta déficits en este tipo de atención no será capaz de hacer dos cosas a la vez y si las hace, una de ellas la hará mal.

Atención excluyente

Se trata de la capacidad para responder de una manera que sabemos es la correcta a pesar de que el impulso inicial es contestar de otra manera. Esta capacidad nos permite mantener relaciones cordiales con personas que no nos agradan y no decir siempre lo que pensamos para preservar una armonía. La persona que tiene problemas con este tipo de atención o control ejecutivo, diría lo que piensa sin ningún filtro y se dejaría llevar por sus impulsos sin ninguna consideración a las normas sociales (Portellano, 2005).

Este aspecto de la atención está estrechamente ligado a las funciones ejecutivas que explicaremos en otra entrada (Ardila y Ostrosky, 2012)

¿Cómo se trabaja la atención?

Cuando hablamos de actividades para mejorar y entrenar la atención existen muchas posibilidades, tantas como seamos capaces de llegar con nuestra destreza e imaginación y dependiendo de qué tipo de atención queramos trabajar.  

Un ejemplo de un juego muy común en el que se trabaja la atención (entre otras cosas) es el “veo, veo”.  Otra posibilidad es pedir a la persona que nos diga cuántos elementos encuentra que cumplan una característica, por ejemplo, en una ficha llena de letras, pedirle que encuentre cuántas veces aparece la letra “a”, o en una sala llena de gente, que nos diga cuántas personas hay que sean rubias.

 

Referencias bibliográficas

Ardila, A. y Ostrosky, F. (2012). Guía para el Diagnóstico Neuropsicológico. Florida: American Board of Professional Neuropsychology.

Portellano, J.A. (2005). Introducción a la Neuropsicología. Madrid: McGraw Hill

Atención: todas las imagenes incluidas se han tomado de internet, si alguien desea que sean retiradas, comuniquemelo (contacto) e inmediatamente las retiraré.

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